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Moquetas Manuel Mas
es el representante para España de la firma
anglo-holandesa
M-FLOR
DISTRIBUCION DE
MOQUETA BURMATEX 2008. Este fabricante ha realizado una profunda renovación en sus productos
y como resultado su oferta actual comprende - además de las losetas
habituales - una amplia gama de productos de MUY ALTA CALIDAD, y de DISEÑOS
DIFERENCIADOS capaces de convencer a los interioristas y arquitectos, que
encontrarán una oferta DISTINTA a la de otras marcas
Ventajas al elegir la moqueta como
revestimiento
Absorción del ruido
Numerosos estudios confirman que la contaminación acústica en los
edificios tiene un efecto perjudicial sobre el ser humano. Entre las
medidas que se pueden tomar para aislarnos del ruido la instalación de
moqueta tiene un papel primordial. Al ser un revestimiento con una suave
acción amortiguadora, la moqueta elimina el impacto del ruido, ya que
éste es absorbido de forma casi inmediata. Comparada con un
revestimiento pesado, podemos decir que la moqueta reduce el ruido a la
mitad. La conducción del ruido de impacto se reduce en 25-30 dB
(decibelios) usando moqueta, mientras que los valores comparativos en
revestimientos pesados están entre 5 y 15 dB.
Una de las características de la moqueta es su propiedad de absorber el
sonido, además de eliminar el ruido de impacto. Con una moqueta, la
llamada vida del ruido es sólo la mitad de larga que con un pavimento
liso. Esto se aprecia claramente en instalaciones con un gran número de
gente como por ejemplo, escuelas, oficinas diáfanas, vestíbulos y
bibliotecas, así como en lugares dónde el silencio sea una necesidad,
como hospitales, geriátricos, etc. Especificar moqueta en la
planificación, permite un gran ahorro en medidas acústicas.
Pero también en el hogar es apreciada esta propiedad de absorber los
ruidos, siendo una gran ayuda para la relajación. Los entusiastas de la
música en particular aprecian este efecto de absorción.
Bloqueo del polvo
¿Por qué la moqueta puede considerarse tan beneficiosa desde el punto de
vista higiénico en el entorno habitable? Debido a sus propiedades
bloqueantes del polvo. En las habitaciones donde hay moqueta, el polvo
se fija rápidamente y es sujetado por las fibras de pelo de la moqueta
hasta el siguiente aspirado. En el caso de tener un revestimiento
pesado, el polvo se mueve con cada corriente permaneciendo en el aire.
En una habitación con moqueta el polvo es un 50% más bajo que en una
habitación con revestimiento pesado. Desde el punto de vista de la
higiene en el entorno habitable, el contenido de polvo del aire interior
debe ser lo más bajo posible, ya que las partículas de polvo actúan como
portadoras de gérmenes y alérgenos. Si se aspira en un ambiente textil,
tipo moqueta, no sólo se reduce el contenido de polvo, sino también el
contenido de gérmenes y alérgenos del aire interior. Esto ayuda a
reducir el riesgo potencial para los que padecen alergia. Estas personas
deben usar un aspirador que lleve microfiltro incorporado, actualmente
un accesorio estándar.
Bajo consumo energético
Ahorrando en calefacción y respetando el medio ambiente
Las moquetas dan al instante una sensación de calidez y confort, y esto
no sólo es un efecto visual, sino que las moquetas contribuyen de forma
medible y objetiva a retener el calor en una habitación por más tiempo.
Con su escasa conducción de calor pueden ser consideradas como aislantes
térmicos. Esto se debe a que el pelo de la moqueta y el basamento tienen
un efecto aislante, creando una barrera. Como resultado, una habitación
enmoquetada retiene de un 10 a un 12 por ciento del calor que se
perdería en una habitación con revestimiento pesado.
Además la moqueta tiene un efecto aislante ya que la sensación de calor
corporal está gobernada principalmente por el calor en los pies.
Mientras que los revestimientos pesados tipo piedra, madera o cerámica
extraen el calor de las plantas de los pies a cada paso, los pies
permanecerán calientes en un suelo enmoquetado. Esta característica hace
que el ser humano en una habitación enmoquetada se sienta confortable
también a temperaturas más bajas, hasta de dos grados. Esta propiedad
junto con la de aislante o barrera redunda en un ahorro de energía de
alrededor de un 4-6 %, cantidad claramente perceptible en las facturas
de calefacción.
Buen mantenimiento sin esfuerzo
Para que la moqueta retenga su buena apariencia y tenga una vida más
larga debemos cuidarla. Para algunas moquetas esto significa un
mantenimiento regular y aspirado con una máquina con cepillo. La
excepción a esto son las moquetas gruesas de bucle en lana y las
moquetas de pelo alto, que necesitan un aspirador con boquilla plana y
sin cepillos.
Se aconseja usar un aspirador con cepillos porque, por un lado, la
acción combinada de los cepillos y el aspirador extrae la suciedad
suelta de las profundidades de la moqueta. La suciedad adherida a las
fibras del pelo es cepillada. Por otro lado, estos cepillos contribuyen
a la buena apariencia de la moqueta al poner derecho el pelo, quedando
lisa y uniforme la superficie.
Además de este mantenimiento rutinario, se debe hacer una limpieza
completa de la moqueta dependiendo de la intensidad de uso. Según el
grado de suciedad, el método de instalación de la moqueta, su estado de
conservación, y el tipo de moqueta, se pueden utilizar los siguientes
métodos de limpieza: limpieza con polvo seco, limpieza con almohadillas,
extracción-spray, champú, y una combinación de estos dos últimos
métodos. Por favor, pida consejo a un especialista antes de escoger el
método a emplear.
En la actualidad, los productos utilizados para la limpieza de moquetas
están libres de disolventes y son de altamente biodegradables. No
obstante, si piensa llevar a cabo alguno de los métodos de limpieza
mencionados arriba usted mismo, asegúrese de eliminar cualquier resto de
producto y suciedad.
Como norma básica es imprescindible actuar rápidamente limpiando
cualquier mancha de la moqueta.
Siguiendo estas recomendaciones de cuidado y limpieza se asegura de que
su moqueta se mantiene higiénicamente segura y preserva sus atributos
estéticos.
Las moquetas y los alérgicos a los ácaros del polvo
No se conocen alergias producidas por la moqueta. La culpa de la alergia
a los ácaros del polvo doméstico se atribuye erróneamente a la moqueta,
y no a los alérgenos reales: las heces de los ácaros del polvo
doméstico. Un alérgico puede disfrutar de la moqueta siempre que se
cuide con regularidad. Hoy en día, con el estado actual de conocimiento,
no se puede justificar aquella recomendación de quitar las moquetas en
caso de sensibilización a los ácaros del polvo doméstico. El ácaro en si
no representa ningún problema para el hombre. Siempre hemos coexistido.
La vida de los ácaros del polvo doméstico depende de un microclima
adecuado y de una fuente de alimentación disponible. Los ácaros del
polvo doméstico se desarrollan especialmente en humedades de aire altas,
con suministro de comida, es decir, las escamas de la piel. Las últimas
investigaciones han demostrado que la ropa de la cama ofrece un soporte
de vida para los ácaros. La naturaleza del revestimiento, moqueta o
pesado, es indiferente a este respecto. Se han encontrado ácaros
solamente en un tercio de revestimientos textiles.
Se recomienda que un alérgico al polvo doméstico tenga la casa siempre
bien ventilada y seca. Hay tiendas especializadas que distribuyen
productos específicamente desarrollados para alérgicos como colchones,
colchas y almohadas. Estos necesitan limpiarse con minuciosidad de forma
regular, al igual que los revestimientos textiles y el mobiliario con
tapicería textil.
Limpieza de moquetas en casa de un alérgico
Para el mantenimiento rutinario el aspirador debe llevar un juego de
cepillos y microfiltros, en la actualidad suministrados como estándar.
Como medida preventiva, varias asociaciones de alérgicos recomiendan
realizar una prueba de forma semestral o anual, para establecer la
concentración de ácaros y alérgenos. El kit para esta prueba se puede
comprar en la farmacia. Si el resultado es negativo, los procedimientos
de limpieza rutinarios con aspirador de cepillos son suficientes.
También se recomienda la limpieza con un polvo anti-ácaros. Producto que
puede obtenerse en la droguería. Esta limpieza mata los ácaros. La nueva
población de ácaros se desarrolla lentamente y la siguiente operación de
limpieza necesita llevarse a cabo unos meses más tarde, o incluso al año
siguiente.
Beneficio muscular
La realidad de la vida diaria es que el cuerpo tiene que enfrentarse a
superficies de asfalto, hormigón o piedra. El resultado es que
sobrecargamos el sistema natural de nuestros cuerpos, iniciando y
agravando enfermedades comunes en la sociedad actual, tales como dolores
de espalda y lesiones en articulaciones. Desde el punto de vista
ortopédico, la moqueta posee las mejores propiedades de todos los
revestimientos. Andar sobre un suelo amortiguado es compatible con la
ingeniería de los movimientos del cuerpo humano. Las suaves y flexibles
fibras textiles producen un efecto de colchón al andar sobre la moqueta.
La superficie fibrosa se ajusta a cada movimiento del pie, distribuyendo
el peso del cuerpo uniformemente sobre las articulaciones. El efecto
fisiológico es como el de andar sobre césped o en un bosque.
Es por ello que eminentes especialistas en ortopedia aconsejan instalar
moqueta suave y flexible en casa para contrarrestar estos problemas y
andar descalzo sobre revestimientos textiles tan a menudo como sea
posible, ya que esto equivale a los efectos del tratamiento de masaje
reflejo natural. Cuanto más profundo sea el pelo de la moqueta más
efectiva es. Debido a sus beneficios ortopédicos, se considera acertado
instalar moqueta en instituciones tales como hospitales, asilos y
gimnasios.
Seguridad bajo los pies
Las lesiones y heridas debidas a caídas tanto en casa como en el
trabajo, figuran de forma destacada en las estadísticas de accidentes.
Esto significa que la seguridad en el suelo es importante en ambos
medios. Los revestimientos textiles son suaves y flexibles y no lisos.
Es en habitaciones ocupadas por niños o personas mayores donde es más
importante evitar el riesgo de caídas son el revestimiento correcto.
Además, la superficie suave flexible de la moqueta reduce
considerablemente el riesgo de herida en caso de caída.
Moquetas libres de contaminantes
Desde hace algunos años la calidad del aire interior de los edificios ha
sido objeto de investigación. El síndrome del edificio enfermo ha
aparecido últimamente en los titulares (SBS). Esto afecta tanto al
diseño del edificio como a los materiales empleados en su construcción y
a las instalaciones interiores. Son trastornos de salud que aparecen
predominantemente en empleados de oficina, siendo las plantas de aire
acondicionado las principales responsables de los síntomas de esta
enfermedad. Para evaluar la calidad del aire interior y como medida
preventiva, se pueden hacer unos análisis del aire de la habitación.
Ya existen directrices europeas que indican que los materiales de
construcción y la calidad del aire interior deberían estar libres de
emisiones al máximo. GUT (la Asociación de las Moquetas Amigas del Medio
Ambiente) es hasta ahora la única institución que opera en una rama de
la industria y cubre toda Europa, teniendo miembros sometidos a una
autorregulación en este campo. Los productos probados de las compañías
miembros de GUT, moquetas y tapizado están etiquetados con una marca a
propósito como guía del consumidor.
El sello con las palabras “Moqueta sin contaminantes” se concede sólo a
estos revestimientos una vez probados y acreditados. Los análisis
aseguran que los usuarios no están expuestos a sustancias dañinas tales
como pentaclorofenol, formaldeido, pesticidas peligrosos, butadiena o
vinilclorido. También se garantiza que tampoco se usarán en la
fabricación de la moqueta asbestos e hidrocarbonos fluorinados altamente
volátiles.
A las moquetas que pasan el estricto procedimiento de estas pruebas se
les concede la marca “Moquetas sin contaminantes” por el GUT, acompañada
de un número de prueba individual. El número de ensayo permite a la casa
de pruebas implicada confirmar en cualquier momento si el producto que
lleva la etiqueta corresponde a la muestra probada. El número de ensayo
proporciona así al cliente una garantía adicional.
LOS ALERGENOS EN LAS MOQUETAS
En 1907 un pediatra vienés creó el término “alergia” para referirse a un
cambio en la reactividad del organismo en términos de tiempo, cantidad y
calidad.
En el transcurso de los años el concepto de alergia ha cambiado
repetidamente de acuerdo a los progresos realizados en el campo de las
investigaciones inmunológicas.
El organismo humano, bajo ciertas condiciones, produce antígenos contra
sustancias naturales como el polen, esporas de hongos, escamas de la
piel, saliva de animales, y la comida (fase de sensibilización).
Antígenos que pertenecen a un grupo de sustancias existentes en nuestra
sangre que, entre otras cosas, son responsables de nuestra inmunidad.
Si se produce un contacto renovado entre el organismo y el alérgeno, por
inhalación o ingestión de comida, el alérgeno se combinará con un
anticuerpo específico. La reacción de dicho anticuerpo alérgeno da lugar
a la liberación de varias sustancias, denominadas mediadoras, que
producen inflamaciones alérgicas de las membranas mucosas de la nariz,
los bronquios o los intestinos.
Inicialmente no se puede saber si la inflamación es debida a una
reacción alérgica o a una infección como la gripe. Un resfriado suele
venir precedido de una sensación incómoda en la nariz. Esta fase suele
estar seguida de un resfriado más o menos grave con síntomas visibles.
Cada paciente desarrollará unos síntomas y la enfermedad seguirá un
curso diferente.
Según sea la sensibilidad del individuo y la cantidad de alérgenos
afectados así será la intensidad de la enfermedad alérgica. Si la
sensibilización y la exposición a los alérgenos son bajas los síntomas y
signos de alergia no tienen que perjudicar al individuo. Quizás estas
personas se quejen de estar cansadas o de no sentirse demasiado bien.
Por supuesto, existen conexiones típicas entre las manifestaciones de
alergias y los alérgenos desencadenantes. Por ejemplo, una alergia al
polen puede identificarse fácilmente si esa persona muestra los ojos
llorosos, estornuda, o tiene problemas respiratorios de forma repetida
al principio de la primavera. En el mundo anglosajón esta relación de
quejas es denominada “fiebre del heno”(6), debido a que los pacientes se
quejaban de forma frecuente de síntomas asociados con enfermedades
febriles, aunque sin mostrar elevada temperatura, como fatiga, cansancio
y falta de concentración.
Normalmente la inhalación de alérgenos puede producir reacciones en los
ojos, nariz o bronquios, mientras que la ingestión de los mismos produce
enfermedades del tracto gastrointestinal o de la piel. Sin embargo,
algunas personas pueden ingerir o beber alérgenos y desarrollar
molestias respiratorias, mientras que otras pueden inhalar un alérgeno
que de lugar a reacciones en la piel. También puede ocurrir que un
individuo alérgico al pelo de gato siga desarrollando síntomas alérgicos
siempre que otro individuo con una cantidad mínima de pelos de gato en
su ropa entre en la habitación. Por esto es muy difícil determinar la
causa de la reacción alérgica, sobre todo cuando una persona tiene que
estar en una habitación casi todo el día con otra persona.
Podríamos resumir diciendo que una enfermedad alérgica es una reacción
individual del organismo humano a sustancias biológicas, normalmente
inofensivas, presentes en nuestro entorno. Una cantidad mínima de polen,
epitelia animal, esporas de hongos y moho o ácaros puede dar lugar a una
reacción de este tipo.
Alérgenos de interior
Muchas han sido las publicaciones que han surgido en los últimos años
sobre la posible identificación de los alérgenos de interior (11). Sin
embargo, estos estudios sólo se refieren a portadores de alérgenos como
el polen, esporas de hongos, ácaros o partes de dichos organismos. Los
alérgenos son sustancias moleculares que se pueden separar del portador
y dar lugar a reacciones inflamatorias de tipo alérgico, por ejemplo en
el tracto respiratorio. En la mayoría de los casos, el portador de
alérgenos (polen, esporas, etc.) no puede ser identificado aunque la
atmósfera contenga cierta cantidad de “alérgenos libres” suficientes
para producir reacciones alérgicas de tipo inflamatorio.
Buen ejemplo de esto es la reacción alérgica que puede tener lugar en
los quirófanos, un entorno limpio y libre de partículas. A fin de poder
establecer una relación entre el contenido de alérgenos del aire y la
reacción alérgica es necesario utilizar métodos que permitan identificar
alérgenos moleculares que sean exclusivamente transportados por el aire.
La identificación de alérgenos en una muestra del aire del entorno suele
ser un método que no resulta inconveniente para el paciente. Para esto
es necesario muestras de suero de pacientes con alergias establecidas y
una alta concentración de anticuerpos en la sangre. Los anticuerpos
contenidos en estos sueros pueden ser por ejemplo contra la epitelia
felina, algunos hongos del moho, etc. Estos sueros se pueden utilizar
para identificar “alérgenos libres” en ambientes interiores a través de
unas pruebas especiales.
Las sustancias alérgenas no tienen ninguna importancia, siempre y cuando
ninguna de las personas trabajando o viviendo en las habitaciones en
cuestión esté sensibilizada. Como contraste con las sustancias tóxicas,
para las cuales deben darse unas concentraciones máximas, tales
concentraciones no son necesarias con alérgenos potenciales e incluso
con una concentración mínima de tales sustancias se pueden dar
reacciones alérgicas.
Cuando hay cambios en los signos o síntomas de la enfermedad después de
trasladarse de un sitio a otro, cambiarse de trabajo o irse a vivir a un
entorno diferente, estos cambios son siempre atribuidos a una mejora o
empeoramiento de las condiciones climáticas. Desde el punto de vista del
especialista en alergias, esto significa que los alérgenos o la
exposición a los mismos son simplemente ignorados, aunque de forma
inconsciente. La mayoría de los alérgenos encontrados en entornos
interiores no se consideran parte del plancton del aire, lo que hace
casi imposible la sistémica diferenciación de grupos individuales de
alérgenos (7,8).
Hace 60 años ya se intentó descubrir si las cámaras libres de alérgenos
mejorarían la condición de los pacientes alérgicos (4). Casi al mismo
tiempo, se llevaron a cabo los primeros intentos de identificar
alérgenos contenidos en el “polvo común” (2) y estos esfuerzos han
continuado hasta nuestros días (1,10). Aún seguimos utilizando el
inexacto término “alérgeno del polvo” para resumir las sustancias
biológicas no identificadas o no identificables que pueden ser
potencialmente alérgicas (5). La primera publicación sobre el “polvo de
alergia” (1927) mostró que un paciente de asma no mostraba ningún signo
ni síntoma después de trasladarse y por lo tanto cambiar su “entorno de
polvo”.
Debido a las de por si confusas pautas de reacción es difícil establecer
una relación causa – efecto. Los descubrimientos y pruebas son a menudo
insuficientes para identificar una enfermedad alérgica y el alérgeno
responsable de la misma. Las condiciones bajo las cuales se manifiesta
la enfermedad permiten sacar conclusiones sobre los alérgenos
potenciales. Una persona alérgica a pelos de mascota sabrá que especie
le produce la enfermedad.
Los alérgenos en las moquetas
Muy a menudo se discute el papel de la moqueta como campo de cultivo de
portadores de alérgenos, en especial de ácaros. Las moquetas se han
considerado también una fuente particular de contaminantes
perjudiciales.
En las moquetas se pueden encontrar dos grupos distintos de alérgenos,
sea cual sea el material de fabricación de las mismas. El primer grupo
consiste en sustancias utilizadas en la producción del pavimento textil
y, por lo tanto, son componentes de los materiales individuales. Estos
incluyen sustancias químicas como disolventes, materiales plásticos que
unen la fibra de la moqueta, así como fibras producidas por el hombre y
utilizadas para fabricar la moqueta, y posiblemente, los residuos de
impresiones y acabados. En segundo lugar, sustancias naturales en la
estructura del soporte, como la goma y materiales derivados de ésta. Y
por último, sustancias naturales de la fibra de la moqueta como la pura
lana o fibras vegetales (sisal)
Todas estas sustancias pueden dar lugar al desarrollo de eczemas de
contacto, si hay un contacto íntimo. Sin embargo, este “contacto íntimo”
sólo afectará a personas que tengan que tratar con dichos materiales de
manera continua. Estos eczemas constituyen auténticas enfermedades
ocupacionales que pueden ser fácilmente identificadas con métodos de
prueba apropiados. La enfermedad puede ser completamente curada,
evitando los contactos repetidos con dichas sustancias. La industria de
la moqueta no ha facilitado ningún dato fidedigno sobre la frecuencia de
tales enfermedades alérgicas. Considerando la sensibilización de la
población contra estas sustancias, menos del 2% de trabajadores de la
industria de fabricación de moquetas demuestran estar afectados. Este
grupo de alérgenos no juega un papel importante en nuestra discusión
actual sobre los alérgenos de interior y, en particular, sobre los
alérgenos en la moqueta.
Más difícil de definir es el segundo grupo de alérgenos encontrado en
las moquetas, ya que como hemos explicado anteriormente, cualquier
sustancia biótica o abiótica encontrada en moquetas puede producir una
reacción alérgica en personas predispuestas.
Si una mascota, como un perro o un gato, por ejemplo, pasa su tiempo en
una cierta zona de la moqueta, los pelos y escamas del animal se
quedarán en la moqueta. Un niño pequeño que juegue en esta parte de la
moqueta que sea alérgico a los pelos del animal tendrá un contacto muy
próximo con el pavimento, y por lo tanto, puede producirse una reacción
alérgica. En caso de existir una marcada sensibilización, estas
reacciones pueden también ocurrir incluso si la moqueta se ha aspirado
de forma cuidadosa. Los alérgenos del pelo animal son muy fuertes;
incluso unas cantidades mínimas son suficientes para dar lugar a una
reacción alérgica. La lista de alérgenos potenciales es casi ilimitada,
incluyendo desde el polvo de la madera al polvo de la harina,
excrementos o plumas de pájaros, hongos del moho y ácaros del polvo
común.
No es muy difícil para el especialista en alergias establecer una clara
relación entre las quejas del paciente y los alérgenos contenidos en la
moqueta, siempre y cuando el paciente desarrolle una reacción cuando
entra en contacto con el alérgeno, y siempre y cuando no se trate de
alérgenos potenciales como hongos del moho y ácaros del polvo común.
Se pueden producir alergias causadas por esporas de hongos que se
introducen en el material de la moqueta durante su almacenamiento,
incluso antes de haber sido instalada. Bajo las condiciones
microclimáticas que prevalecen en los pisos individuales, los hongos del
moho empezarán a desarrollarse, convirtiéndose en una fuente potencial
de alérgenos. La humedad, la limpieza insuficiente del material textil,
así como la suciedad normal traída desde el jardín o la calle en los
zapatos pueden llevar al desarrollo de hongos del moho (12).
No hace falta que observemos en dichas habitaciones un olor a humedad o
el típico olor a cerrado, ya que buena parte de los hongos del moho
(hongos xerófilos) son prácticamente inodoros y pueden desarrollarse en
ausencia de una humedad excesiva.
Incluso si la enfermedad es claramente manifiesta, no siempre podremos
identificar el alérgeno responsable de la misma. Primero porque el
número de pruebas disponibles para los hongos del moho es limitado. Un
método útil es realizar una prueba de alérgenos con el polvo de la casa
del paciente, que contiene alérgenos no identificables. La redecoración
del piso sólo ayudará en casos excepcionales, debido a que los alérgenos
de los hongos del moho no tienen porque presentarse solo en la moqueta,
sino también en manchas de humedad, papel de pared húmedo, macetas,
muebles viejos tapizados, etc. El problema es que nunca podemos estar
seguros de si todos los hongos del moho han sido realmente eliminados.
Incluso teniendo un gran número de estudios epidemiológicos, no tenemos
datos fidedignos sobre el porcentaje de la población alérgica a los
ácaros (las cifras oscilan entre un 1% y un 10%)
El número incontable de publicaciones sobre el tema “Los ácaros en las
moquetas” nos podría hacer creer que estamos al borde de un desastre
ecológico (9). No obstante, podemos decir que también pueden encontrarse
ácaros en la moqueta. Sin embargo, dicha posibilidad depende de una gran
variedad de condiciones microclimáticas. Como se muestra en dos estudios
realizados por la “Asociación para la Investigación sobre el Hogar
Biológico” de Mainz y el “Instituto Alemán para la Investigación de las
Moquetas” de Aachen, bajo condiciones favorables (60-70% de humedad
relativa y 18-26âC), los hongos del moho y los ácaros pueden
desarrollarse en todo tipo de acabados textiles (2).
Los ácaros del polvo común (Dermatophagoides pterosynnius y
Dermatophagoides faringe) no viven en los tejidos textiles, sino en las
escamas de la piel humana que se acumulan en los mismos. Los hongos del
moho digieren la espesa capa de estas escamas para que puedan ser a su
vez comidos por los ácaros (2). Un grado de humedad relativa demasiado
alto o demasiado bajo puede perturbar de igual manera el ecosistema del
polvo del hogar. Si la humedad relativa es muy baja (< 50%) la población
de ácaros se secará; si la humedad relativa es muy alta (>70%) los
hongos del moho se volverán agresivos y destruirán a los ácaros. El
mejor entorno para el desarrollo de organismos en el hogar se encuentra
en los colchones y en los muebles tapizados (3). Antes de llevar a cabo
un tratamiento acárido en cinco hogares se descubrió una media de 296
ácaros/m2 (Dermatopagoides pt.) en muebles tapizados, 96 ácaros/m2 en
colchones y sólo 5 y 7 ácaros/m2 en moquetas. Después del tratamiento,
menos de 10 ácaros vivos/m2 fueron encontrados en todos los materiales,
aunque en los colchones se elevó nuevamente a 10 ácaros/m2 después de 52
semanas.
No obstante, existen informes sobre casos en los que la moqueta estaba
infestada de ácaros del polvo común. En dos hogares de Bavaria, las
moquetas jugaron el papel más importante respecto a la infestación de
ácaros.
Según una encuesta de los descubrimientos obtenidos en diez hogares
queda demostrado que el porcentaje más alto de excrementos de ácaro en
el polvo (test de Acarex R, nivel 3) se encontró cuatro veces en muebles
tapizados y cuatro veces en las camas. El segundo porcentaje más alto (test
de Acarex R, niveles 2 y 2-3) se encontró cinco veces en muebles
tapizados, seis veces en camas y dos veces en la moqueta. El porcentaje
más bajo (test de Acarex R, niveles 0 y 0-1) se encontró tres veces en
muebles tapizados, en ninguna de las camas y 18 veces en la moqueta.
Después de un tratamiento del tipo Acorasan pueden determinarse los
diferentes grados de infestación. En muebles tapizados se encontró una
media de 896 Dermatophagoides pt., en colchones había 700 ácaros y en
moquetas sólo 128 y 20 ácaros. Después del tratamiento, el número de
ácaros en la moqueta descendió de manera acusada y después de 12 semanas
no se podía encontrar ningún ácaro muerto. Y es que los ácaros utilizan
unas ventosas de succión para agarrarse a las fibras textiles y mientras
están vivos, no pueden ser eliminados por medio de un aspirador.
Las condiciones climáticas a las que se ven expuestas la moquetas en
edificios públicos difieren de las que prevalecen en un piso.
Consecuentemente, también hay unas pautas de infestación diferentes a
las existentes con organismos del polvo común. En uno de nuestros
estudios demostramos que en tres tipos de moqueta (dos de los cuales
habían demostrado ser excelente campo de cultivo para los ácaros en
pruebas de laboratorio) colocados en el salón y en la habitación de un
hospital, tres meses después de una contaminación artificial por ácaros
(Dermatophagoides faringe), no contenían ningún organismo vivo. Los
ácaros vivos se determinaron por medio del proceso de mobilidad y fuga
de calor (1), y los ácaros muertos por medio del método de flotación
(2). Aunque la humedad relativa de las habitaciones en cuestión era baja
(30/40%), el método de fuga de calor demostró la formación de
condensación de agua en la capa adhesiva. Por lo tanto, podemos suponer
que la humedad se acumuló en la moqueta creando un ecosistema en el cual
los hongos lucharon hasta tal extremo que los ácaros se extinguieron.
Se investigó en veintiún hogares si los sistemas de calefacción tenían
influencia alguna sobre el número de ácaros en tejidos textiles (13).
Las figuras 9 y 10 demuestran que las habitaciones con un sistema de
calefacción por suelo, comparadas con los pisos con un sistema de
radiadores, muestran un número considerablemente menor de ácaros en los
colchones, en muebles tapizados y en la moqueta.
Este efecto duró hasta el verano, es decir, hasta el fin del periodo de
calefacción y se debió a dos mecanismos principales; los sistemas de
calefacción por suelo reducen la humedad del ambiente y producen más
calor de forma inmediata por encima del suelo, lo que dificulta
enormemente las condiciones de vida de los ácaros. En segundo lugar,
tiene lugar un proceso de fuga de calor prácticamente permanente, lo que
hace que los ácaros se dirijan a las estructuras superiores de la
moqueta de las cuales pueden ser eliminadas por medio de un aspirador.
Normalmente, los ácaros no pueden ser eliminados con un aspirador ya que
viven en las capas más bajas del material textil y se agarran a las
fibras textiles (4).
En los últimos años varios fabricantes de aspiradores han estudiado el
problema de la formación de polvo durante el aspirado y hoy en día se
ofrecen aspiradores con unos finos filtros a prueba de polvo. En
relación a la eficacia y a las propiedades de retención del polvo, casi
no hay diferencias entre estos mecanismos. Sin embargo, es importante
que las bolsas de los filtros se cambien con una frecuencia de entre 3 y
10 días, ya que en caso de haber suficiente humedad, el ventilador del
aspirador podría producir aerosoles alérgenos que podrían escaparse a
través del fino filtro contra el polvo.
En resumen, podríamos decir que aunque no puede negarse que las moquetas
pueden contener sustancias alérgenas, sin embargo, no son productoras
activas de dichas sustancias. En un entorno residencial, las moquetas
evitan el movimiento de materiales potencialmente alérgenos al mantener
unido el polvo fino, mejorando así la calidad de vida de las personas
alérgicas.
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in the indoor environment
5th Int. Indoor Air Conf., Toronto, July 29th - August 3rd.
14. Sorm van Leeuwen, W. (1927)
Schimmelpilzallergene als Krankheitsursache
Klin. Wschr. 6,408
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