MANTENIMIENTO INTEGRAL DEL CÉSPED ARTIFICIAL:
El paso del tiempo provoca en algunos bienes disminuciones evidentes de
sus características, cualidades o prestaciones. En general,
todo lo que
existe se deteriora, rompe o falla con el transcurso de los años. Puede
ser a corto o a muy largo plazo, dependiendo en gran medida de si tuvo o
no mantenimiento y de que tipo.
El mantenimiento adecuado tiende a prolongar la vida útil de los bienes,
a obtener un rendimiento aceptable de los mismos durante más tiempo y a
reducir la aparición de posibles problemas en el sistema. Decimos que
algo falla cuando deja de brindarnos el servicio que debía darnos o
cuando aparecen efectos indeseables según las especificaciones de diseño
con las que fue construido o instalado el bien en cuestión. El césped
artificial tiene una vida útil que dependerá de 3 factores básicos:
- Calidad y tipo de Producto
- Instalación del pavimento deportivo
- Uso apropiado y Mantenimiento integral
El Mantenimiento es uno de los factores indispensables para el buen
funcionamiento y la conservación de las propiedades deportivas del
césped artificial.
Se puede definir como:
“El conjunto de técnicas y procedimientos específicos que ejecutados de
forma adecuada sobre los componentes de un sistema permiten asegurar
durante mas tiempo un mayor grado de confiabilidad de la instalación”.
Un concepto bastante claro de lo que quiere expresar confiabilidad, es
la probabilidad de que un producto o sistema se desempeñe del modo que
se había propuesto, durante un tiempo establecido, bajo condiciones
especificadas de operación.
PRINCIPALES PROBLEMAS
Los cuatro principales problemas que afectan a este tipo de pavimentos
son:
-
Rotura de la manta.
- Rotura de la manta. Se pueden producir pequeñas roturas en la manta de
fibra por tres razones principales: por esfuerzos constantes o
puntuales
excesivos; por presencia de elementos vegetales que en presencia de
humedad enraízan y desgarran el “backing”; o también por la propia
dilatación del material en las juntas. Para solucionarlo se debe, cuanto
antes, reparar estas zonas deterioradas. Un pequeño desgarro, por efecto
del uso y la dilatación, puede convertirse en un grave perjuicio para el
terreno, llegando incluso a dañar la subbase o una amplia área de
césped,
debiendo, para su reparación, aportar nuevos tramos de pavimento, con el
problema que esto conlleva de homogeneidad en el terreno de juego.
-
Compactación de la carga y base elástica.
La carga y la base elástica están formadas por pequeñas partículas de
material, que, por su composición, tienen
unas
determinadas características técnicas de agarre, rozamiento,
desplazamiento, elasticidad, drenaje... Estas pequeñas porciones, por
efecto de la polución y los finos arrastrados por el agua y viento o por
los propios jugadores, colmatan los espacios residuales entre ellas,
formando un conglomerado, perdiendo sus características origen. La
presencia de elementos vegetales incorrectamente retirados en el césped
artificial aumenta este hecho, por el efecto de las raíces en el
relleno. Tanto en campos antiguos como en los de última generación, se
observa que el relleno utilizado se ha convertido en una masa compacta,
semisólida, en la que los productos originarios ya no son elementos
disgregados. Esto comporta una pérdida de propiedades técnicas y
deportivas, que pueden originar lesiones en los deportistas además de
una prematura degradación de
la fibra.
- Pérdida de material elástico y de carga.
El material granular que
compone el relleno, por efecto del agua y viento, o del propio uso, se
va desplazando hacia
otras zonas del campo o perdiendo poco a poco.
Estas mermas producen que el comportamiento del césped vaya disminuyendo
sus propiedades deportivas, hasta llegar a su completa anulación. La
ausencia de material de relleno, además de afectar de manera muy
negativa a las propiedades deportivas de material, permiten una mayor exposición de la fibra y el “backing”, con lo que aumentan su
degradación.
- Tendido de la fibra.
La fibra plástica de césped, en origen, se permanece vertical. El uso
del campo, el paso del tiempo, la acción de los agentes atmosféricos
acaban por tumbar esta fibra. Así, el rozamiento que en un primer
momento se producía de arriba hacia abajo, donde la fibra era atacada
por el extremo superior, al tenderse el ataque se realiza de forma
transversal, desgastando la zona central. Este hecho se ve agravado por
la situación de las fibras, ahora tumbadas una sobre otra. El resultado
es que al rozar una fibra con otra, éstas parten por su zona media, en
vez de producirse el desgaste superiormente, como debería. Cuando la
fibra se parte, queda encima de las siguientes, desplazándose por todo
el campo e incrementando el proceso de manera exponencial.

Estos cuatro signos de la degradación del campo se suelen producir de
manera simultánea, reforzándose mutuamente. Así, la pérdida de material
de relleno favorece que el restante se compacte, pues su volumen es
menor; este menor volumen permite una mayor exposición de la fibra y el
“backing”; la mayor exposición de la fibra favorece que ésta se tumbe y
se rompa en pequeñas fracciones que ayudan a la compactación del
relleno... Un proceso que comienza anulando las propiedades deportivas
–elasticidad, agarre, rozamiento- y termina destruyendo físicamente el
material.
NUESTRA LABOR
Nuestros servicios comienzan con el análisis inicial de cada caso
seguido de un diagnóstico que se refleja con la propuesta de un “Plan de
mantenimiento” de acuerdo con las necesidades detectadas previamente.
Normalmente el mantenimiento de las instalaciones deportivas tendrá dos
partes diferenciadas. Por un lado, el MANTENIMIENTO PREVENTIVO, por
otro, el MANTENIMIENTO ESPECÍFICO DEL CESPED |